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Los Pijamas – El Club de la Comedia – Luis Piedrahita

Buenas noches.

Y al decir “noches”, me asalta una duda que me mastica el alma y me entumece el espíritu… Ni los padres próceres (respetables) de la Humanidad ni los sabios de Grecia han atinado a resolver: ¿Cada cuánto hay que echar a lavar un pijama? ¡Eso no lo saben ni las madres!

No sabemos nada de los pijamas. ¿Qué sabemos? Que son para regalar… y que no sirven para dormir. Los botones no te dejan, que se clavan. Se han dado casos de gente que se ha quedado dormida y se los han tenido que extirpar (quitarlos).

Yo creo que, si tuviéramos que comprar nuestros propios pijamas, los elegiríamos sin botones. Pero como son un regalo, decimos: “Es pa’ otro ¡Bah! ¡Que se joda!”. Por esa regla de tres podrían hacer, para regalo… ¡tampax de mimbre (ramas finas y flexibles usadas en cestería)! Son pa’ otro…

Por eso los jóvenes tenemos nuestros propios pijamas: el calzoncillo y la camiseta vieja. Sí, es uno de los logros de nuestra generación, meternos en la cama con cualquier cosa.

El problema es: ¿Vale cualquier camiseta para camiseta de pijama? ¿Cómo se elige una camiseta de pijama? ¿Ha de tener alguna virtud? ¡Sí! Tiene que ser fea. Como de propaganda de comercio local: “Andamiajes Corrochano” (empresa gallega), ¡perfecta! Esa la tocas y ya te entra sueño… Pero hay otra vía para que una camiseta llegue a camiseta de pijama… Una noche, se queda tu novia a dormir en tu casa, coge tu camiseta favorita, la de Britney Spears, y con total impunidad te dice: “Te cojo esto pa’ dormir”. Y duerme con ella. Y esa camiseta ya no vuelve a ser la misma.

En cuanto una camiseta pasa una noche como camiseta de pijama… pierde la inocencia… se queda como triste… La miras y dices: “Britney, te veo mala cara”. Y te dice: “Ya, es que he pasado mala noche…”.

Claro, por eso hay que conocer muy bien el “ciclo de vida de la camiseta”: ¿Cuántas veces hay que ponerse una camiseta para que pase a camiseta de pijama? ¿Y cuántas noches ha de pasar como camiseta de pijama para que pase a limpiar cristales? Y lo que es más triste: ¿Cuántos cristales ha de limpiar una camiseta de pijama para que pase a trapito de los zapatos? Que eso ya es lo último, es poner la camiseta a la altura del betún (grasa para untar los zapatos).

Para evitar todo esto, yo creo que deberíamos dormir todos, y podemos, con el Cadillac de los pijamas: el esquijama (pijama compuesto de pantalón ajustado a los tobillos y jersey de tejido muy fino).

El esquijama es como un chándal… pero no tan elegante. Es como un chándal (prenda para hacer deporte compuesta por un pantalón y un jersey muy anchos y cómodos) hecho con tela de gamuza (tejido de animal para limpiar superficies delicadas) para limpiar las gafas. Los hay tan transparentes, que llegas a ver a través de ellos. Tú miras a un señor con esquijama y le dices: “En todo momento sé dónde lo tienes todo”. Los hay tan finos que no es que veas a través de la tela, es que ves a través del señor… En los hospitales se podrían ahorrar las radiografías: “Creo que tengo una piedra en el riñón, ¿me hace usted una radiografía?”. “No hace falta, póngase un esquijama”

Luego, claro, el esquijama, tiene una debilidad: la goma de la cintura. Esa goma flácida, que esta flácida ya desde el primer día… Los esquijamas los deberían vender con tirantes. Sí porque, es tan flácida, que se te caen los pantalones, aunque estés tumbado en la cama. Sin embargo, las gomas de las muñecas son como grilletes (trozos de una cadena, arco de hierro semicircular) … vas con las manos azuladas… Que dice: “Cariño, te veo más moreno”. Y dices: “No, son las gomas del esquijama”.

Y aquí hay que hacer una puntualización. Vamos a ver… no es que el esquijama sea malo… Es la sociedad, que lo corrompe. El problema es que lo corrompe siempre por la misma zona: por la entrepierna. Se hace el agujerito… Ese agujerito… ese agujerito es como el ego de los actores: cuanto más lo tocas, más grande se hace. Es un peligro porque te quedas dormido toqueteando el agujerito, y cuando te despiertas te queda nada más que las gomas de las muñecas.

Yo, en mi afán de investigación, he llegado a dormir con camisón. Me decía mi madre: “Luisito, ¿qué haces con el camisón”? “Madre, afán de investigación”. Y el camisón (camiseta amplia y larga) es lo más incómodo que hay para dormir. Te metes en la cama y se te sube hasta los sobacos… se te queda de bufanda.

Pero esto no es lo peor. Lo peor es cuando te quieres dar la vuelta… porque te estruja… Te hace un estrangulamiento aquí, a la altura de la cintura… Es lo denominado como “efecto Twister”. Es un peligro porque si insistes, insistes e insistes… Hay gente que se ha llegado a dividir en dos… “Mitosis”, se llama… Investigando, yo he hecho la prueba, y la única manera de darse la vuelta con un camisón, es esta: abrir mucho las piernas para que se tense la tela. Y entonces empezar a dar botecitos, y cuando has cogido altura suficiente te das la vuelta como una tortilla. Pero mucho cuidado con caer encima de un señor con pijama porque te clavas en sus botones y te mueres. Se han dado casos. Buenas noches.

Luis Piedrahita (El club de la Comedia)

Nació en La Coruña, el 19 de febrero 1977. Es un humorista, guionista y director de cine español. Famosos por sus apariciones en televisión y radio, especialmente por sus monólogos. Es conocido como el rey de las cosas pequeñas, ya que hace monólogos criticando el poco respeto que los humanos muestran a los objetos del día a día. Ha hecho parte de El Club de la Comedia. Estudió Comunicación Audiovisual en la Universidad de

Navarra y se especializó en guión. Tras esto le contrataron en Telecinco.

Actividad para la clase de ELE:

Lluvia de ideas:

¿Qué piensan de los pijamas? ¿Cómo duermes? ¿Usas pijamas?

¿Hay pijamas especiales para días especiales?

 

Explica las frases con tus propias palabras:

¿Cada cuánto hay que echar a lavar un pijama?

Los botones no te dejan, que se clavan.

Que eso ya es lo último, es poner la camiseta a la altura del betún

Me decía mi madre: “Luisito, ¿qué haces con el camisón”? “Madre, afán de investigación”.

 

La construcción del humor de Piedrahita:

El Tema: Los Pijamas

¿Cada cuánto hay que echar a lavar un pijama? es lo que involucra el público con lo que será desarrollado y trae la sorpresa… No es una interrogante sino un disparador para el tema.

Introduce el tema con la sorpresa de la duda que le aflige profundamente. Presenta la tesis y a partir de esta tesis desarrolla el monólogo.

Expresiones tópicas: Esto no lo sabe ni las madres (autoridad).

Otras preguntas inquietantes: ¿Para qué sirven los pijamas?

Extirpar, es una exageración del tema botones.

Segunda tesis: Si compráramos los pijamas no los compraríamos con botones.

El problema de los pijamas: los botones. Los botones no te dejan dormir porque se clavan.

El poco caso que da la gente a los pijamas viene de que es un regalo, y como a los regalos son p’a otro no hay que preocuparse.

La solución: el monólogo da la nueva versión de los jóvenes al pijama tradicional: el calzoncillo y la camiseta.

Discute la camiseta, como calificarla como de pijama. La virtud de ser fea. Cuando la tocas y te entra sueño. Dormir con una camiseta la hace perder la inocencia.

Y el ciclo de vida de la camiseta. Clasificarla como trapo de limpiar cristales y después de limpiar zapatos.

La cadena de preguntas: ¿Vale cualquier camiseta para camiseta de pijama? ¿Cómo se elige una camiseta de pijama? … ¿Cuántas veces hay que ponerse una camiseta para que pase a camiseta de pijama? ¿Y cuántas noches ha de pasar como camiseta de pijama para que pase a limpiar cristales? Y lo que es más triste: ¿Cuántos cristales ha de limpiar una camiseta de pijama para que pase a trapito de los zapatos?

Otra solución, el esquijama, el Cadillac de los pijamas. Lo compara con un chándal. Con mucha ironía: “pero no tan elegante” Hace comparaciones para definir el esquijama.

Otra vez la exageración: se puede ver a través de ellos. Llega a la conclusión del uso en hospitales que se podría sustituir a las radiografías.

La debilidad del esquijama: La goma flácida, que nos trae problemas. Además de esto las gomas de las muñecas que son como grilletes.

Otra puntualización: lo hace con un tópico, que es la frase que la sociedad lo corrompe. Amplía hablando del agujerito. Hace una comparación con el ego de los actores y utiliza otra vez de la exageración del máximo de la apertura del agujerito. El agujerito es un tabú. El autor prefiere referirse a la apertura del agujero comparándolo con el ego de los actores.

Otra ampliación es el camisón: lo presenta, pero lo descarta también. ¿La versión femenina del pijama? Sería el cambio del género para análisis del objeto de estudio.

Pero también es incómodo. Se sube cuando se tumba. Y lo peor es darse la vuelta. La exageración de la mitosis. Da una solución a la hora de dar la vuelta y utiliza la referencia a dar la vuelta a la tortilla, que es una habilidad.

Al final retoma el pijama de botones, en la conclusión del monólogo. Trae a la finalización casi todos los puntos abordados en el monólogo.

 

¿Hay más cosas que quieras comentar? ¿Algunas cosas puedes identificar con tu realidad?

¿El humor de Piedrahita es muy lejano de tu realidad cultural?

 

Expresiones de la variedad castellana:

“Se han dado casos”;

“me salta una duda que me mastica el alma y me entumece el espíritu…”;

“¡Eso no lo saben ni las madres!”;

“dar vuelta a la tortilla”;

El sello del autor: el joven con la nueva versión de lo tradicional.

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